Las palabras originan muchos significados fuera de lo que se quiso decir. A veces lo que queremos decir tiene otra IMPLICATURA, es decir, que no forma parte del sentido propio de un enunciado, sino que se produce por la combinación del sentido propio y el contexto. Esto hace que cuando pronunciamos una frase no sólo decodifiquemos el significado, sino deduzcamos su sentido. Podemos darle otra(s) consideraciones.
Son muchos los filósofos que se han adentrado en la teoría del significado de las palabras y en la teoría de la comunicación. Graciela Reyes, quien actualmente es profesora de la Universidad de Illinois en Chicago en el Departamento de Español, Francés Italiano y Portugués, y que, además, Es una gran investigadora del uso del lenguaje de América Latina, Estados Unidos Y España, habla en su libro “La pragmática Lingüística: El estudio del uso del lenguaje” sobre el ejercicio del habla y el significado que produce. En el capítulo tres de este libro “Acuerdos y transgresiones”, explica claramente lo que involucra ciertos modos de decir las cosas. El capítulo está dividido en tres partes de las cuales sólo utilizaremos dos para explicarlo: Lo dicho y lo implicado y acuerdos y transgresiones.
Lo dicho y lo implicado
Esto se refiere a la información del enunciado, lo que quiso decir “el uso lingüístico está regulado de tal manera que hace posible que los hablantes no sólo descodifiquen oraciones, sino que infieran el sentido y la fuerza de los enunciados” (Torres, La Pragmática Lingüística, 1990, pág. 62). Es algo que se “deduce” según sea el contexto. Para esto, Graciela Reyes habla de que tiene que haber un acuerdo de cooperación. Lo anterior lo explica desde la teoría de los actos de habla de John Searle, quien es es célebre por sus contribuciones a la filosofía del lenguaje. Esta teoría cuenta con dos tipos de reglas: las reglas constitutivas y las regulativas. La primera, crean formas de comportamiento; la segunda, regulan las formas de comportamiento ya existentes.
Este acuerdo “descarga” todo su peso en el destinatario, éste tiene que colaborar en el proceso de diálogo para que funcione, para eso tiene que denotar la información que le da el emisor. De lo anterior se deduce que regula una forma de comportamiento que ya está establecido; regla regulativa.
En el principio de cooperación, Reyes dice que éste “no describe comportamientos ideales ni buenas maneras, sino el motor social que hace funcionar la maquinaria lingüística de modo que sirva razonablemente bien para la comunicación” (Torres, La Pragmática Lingüística, 1990, pág. 63). Esto es lo que guía a los hablantes en un diálogo. La conversación comporta un esfuerzo por colaborar con el interlocutor: los hablantes tienen por lo general algún propósito común, y tratan de lograrlo, sea éste definido o no.
El principio de cooperación está compuesto por ciertas categorías que son llamadas máximas por John Grice:
Máxima de cantidad: la cantidad de información que debe darse. Que su contribución no sea más de la que se debe darse. Decir lo que se debe de decir.
Máxima de cualidad: es la verdad de lo dicho. Comprende una súper máxima. No diga algo que crea es falso, es decir, mentiras. No diga algo de lo que no tiene pruebas.
Máxima de relación: diga cosas relevantes, cosas que tienen que ver con la conversación.
Máxima de modo: la manera como digo las cosas. Sea claro. Evitar la ambigüedad.
La implicatura puede ser convencional, cuando lo que se quiso decir está más allá de las mismas palabras empleadas, y la conversacional, cuando depende del contexto o la información pragmática compartida, la cual es necesaria para obtener la información en un proceso de diálogo.
“Si mi interlocutor sabe que yo sé algo y que sé que él sabe que lo sé, va a interpretar lo que quiero decir y va a sacar las implicaturas correspondientes” (Torres, La Pragmática Lingüística, 1990, pág. 62). Todo proceso de comunicación se desarrolla mejor cuando hay una información pragmática compartida.
Ahora bien, de todo lo anterior podemos concluir que no decimos las cosas sin ninguna intención, es más, el querer decir algo tiene una implicatura, por eso “este análisis es muy importante para las gramáticas descriptivas, que explican la función y el significado de las formas lingüísticas (Torres, La Pragmática Lingüística, 1990, pág. 67))
Bibliografía
Torres, Graciela, La Pragmática Lingüística, Editorial Montesinos, Madrid, España, 1990
http://www.todoexpertos.com/categorias/arte-y-ocio/libros-y-literatura/respuestas/17741/graciela-reyes
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1. El título debe ser El SENTIDO de lo dicho. Recuerda que en pragmática la pregunta es por el sentido.
ResponderEliminar2. Lo mismo para el primer párrafo
3. Le cambiaste el apellido a la escritora ¿Torres o Reyes?
4. En el párrafo que habla de las normas regulativas y constitutivas hay errores de concordancia.
5. El concepto de implicatura entra de manera abrupta, es decir a la fuerza, sin explicación. Además, el concepto de implicatura convencional está errado.
6. Sumar el concepto de violación abierta o explotación de máximas
7. Revisar tildes.
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